jueves, 29 de octubre de 2015

SI ESTO ES UN HOMBRE


Pánico, depresión, hiperactividad, ira, culpabilidad,…Todos alguna vez nos enfrentado a estos sentimientos. Multitud de circunstancias se han contrapuesto en nuestros caminos. 
Las personas sufrimos temor ante lo que pueda llegar a pasar, miedo a lo que nos ha sucedido, y esto va desencadenando en nosotros diversos estados de ánimo y de actitud que de alguna manera determinan la resolución del problema original. 
Cuando nos sucede algo lo primero que queremos es obtener respuestas que nos ayuden a comprender lo que está pasando, pero en la mayoría de los casos, cuando lo que nos sucede es realmente “grave”, cualquier respuesta es insuficiente. Es entonces cuando todo depende de nosotros. Todo pasa a ser algo tan subjetivo como el modo en el que nos enfrentemos a ello.

Existen distintas maneras de afrontamiento, pero la única imprescindible para nuestra propia superación es creer en nosotros mismos. 
Creer en nosotros provoca un aumento en nuestras fuerzas, en nuestras esperanzas, y sobretodo, en las ganas de ganar aquella batalla que nos enfrenta. 
Solemos pensar que aquella batalla es externa a nosotros pero en verdad se encuentra en lo más interno de nuestro ser, a lo que nos enfrentamos, lo que debemos superar son los propios límites que nos imponemos cada uno, y de esa manera tratar de ver la luz del final del túnel. 
Fueron la tenacidad, la fuerza de voluntad, la constancia y el rechazo de la vía fácil lo que marcó la diferencia entre los presos de los campos de concentración. 

Existen tragedias a diario, unas de una gravedad mayor que otras, pero al final, dicha gravedad está condicionada por nuestro afán de superación. Querer ver alcanzable un problema es el primer paso hacia dicha solución, y cuanto menor lo veamos más cerca veremos la meta.

Del testimonio de Primo Levi me quedo con algo que me ha llamado mucho la atención: 
“Los mejores eran siempre los primeros en morir”. De ahí el sentimiento de culpabilidad del autor, pues gracias a su capacidad de superación, a su viva y constante esperanza, logró ser uno de los supervivientes de una de las mayores tragedias de la historia de la humanidad. 

Logró adaptarse a la situación de tal forma, que aún manteniendo sus valores, realizó acciones contrarias a ellos, sabiendo que esa sería la única forma de volverse inmortal ante aquellos que querían robarle la vida y convertirle en algo, y no alguien, que no era.      


                            

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