lunes, 28 de septiembre de 2015

EDUCADO POR VALORES




Ayudar a los demás es algo que llena, es algo que marca y engancha.
Se trata de millones de pequeñas o grandes acciones dedicadas a algo o alguien. Se lo dedicamos a aquello que creemos lo merece, lo necesita, y nosotros no solo se lo damos, si no que se lo dedicamos.
 ¿Qué diferencia hay? Que tonteria, ¿no? pues no creo que lo sea. Cuando dedicamos aquello que hacemos es por que de verdad lo sentimos, por que estamos poniendo nuestro corazón en ello, algo nos ha conmovido, nos ha llamado o provocado, y nuestro corazón es el que responde. De esta forma transmitimos amor, cariño, bondad, generosidad, esperanza, lucha y mil y una cosas más. Transmitimos valores. No es sólo la ayuda que reciben si no aquello que sienten al recibirlo. Dan escalofríos...

Una persona que dedica parte de su tiempo a otras personas, no lo hace por mera compasión, no lo hace por placer, lo hace por que el también siente. El también recibe a cambio una serie de sentimientos nuevos, sentimientos que brotan en su interior como consecuencia de su labor. Es agradecimiento, es admiración, asombro, bondad mutua, amor mutuo, cariño… 

Uno se siente reflejado en sus acciones y aprende de ellas. Una persona se hace persona, no nace siéndolo. 
Debemos mirar en nuestrro interior, y para ello permitir que nuestros sentimientos y pasiones, nuestras inquietudes y destrezas, salgan al exterior, revelando al mundo para poder decir: “Aquí estoy yo”. 



“Lo infinito del otro se abre cuando uno se da. somos lo que damos”. (Autor anónimo).



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